Escuela Contemporánea de Humanidades | ECH http://www.ech.es/ Sat, 31 Jul 2010 12:24:24 +0100 FeedCreator 1.7.2 Y la ganadora es... ¡otra alumna de la ECH! http://www.ech.es/actividades/detalle/74/y-la-ganadora-es-otra-alumna-de-la-ech/ La alegría del premio se suma a la emoción por la publicación de su primer libro "Susurros en el tejado", obra también ganadora del I Concurso Literario Nuevos Creadores, en su modalidad de Narrativa, convocado por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Granada en colaboración con la Academia de Buenas Letras de Granada.

Eva Díaz Riobello (Avilés, 1980) es licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca, licenciada en Literatura Comparada por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Creación Literaria por la ECH.

Desde 2006 escribe el blog Letras Dormidas.

Más sobre el premio "Por favor, sea breve".

Más sobre el I Concurso Literario Nuevos Creadores de la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Granada.

 

 

 

 

 

 

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Tue, 06 Jul 2010 23:00:00 +0100
Nueve muertes: el reporte del viaje a Israel http://www.ech.es/actividades/detalle/73/nueve-muertes-el-reporte-del-viaje-a-israel/ «Entonces dices que en la calle hay gente con armas...», dice uno de nosotros.

«Sí», dice el Maestro. «Pasan a tu lado como si nada».

«Y que el ambiente en Jerusalén es muy tenso», apunta otro.

«Claro. Fácilmente podéis acabar en medio de una disputa», dice el Maestro.

«O sea que corremos peligro...», dice otro.

«Peligro corremos siempre, aquí o en cualquier parte», dice el Maestro. «La vida no es lo más importante, como creéis».

Nos quedamos en silencio, imaginando cada uno su propio «Israel».

«¿Entonces a qué vamos a Israel, Maestro?», pregunta otro.

«Vais a morir», dice el Maestro.

 

II. SEGUNDO ANUNCIO

Nuestra entrada a Jerusalén bien podría ser triunfal, digna de un Mesías. Pero no es un domingo del siglo I d.C., sino una noche de miércoles en pleno 2010, y el recibimiento no es con ramas de olivos y laurel sino con banderas del estado de Israel y cánticos y arengas de cientos de personas -la mayoría jóvenes y niños- que marchan orgullosas por las calles de la ciudad antigua. Van casi todos de blanco, al compás de palmas y tambores, atentos a una voz de mando que de cuando en cuando se alza entre la multitud y va impartiendo órdenes en un hebrero rudo.

Alguien nos informa de que se trata del 12 de mayo: la fiesta nacional en la que conmemoran la victoria en la Guerra de los Seis Días contra Siria, Egipto y Jordania, en junio de 1967, cuando Israel recuperó el control total de la ciudad -antes sólo controlaba la Jerusalén Oeste-, haciéndola su capital y acordando el libre tránsito de musulmanes, judíos y cristianos a sus lugares de culto.

De modo que el recibimiento no es para nosotros.

Cuando acaban de pasar, entramos a cenar al único restaurante que encontramos libre. Hablamos del viaje y de nuestras primeras impresiones. El vino abunda en la mesa, llenando una y otra vez nuestras copas.

De pronto, el Maestro nos interrumpe:

«No os alegréis mucho», dice. «Recordad que habéis venido a morir».

Terminada la cena, casi a medianoche, varios de los Nueve decidimos volver al hotel caminando. Avanzamos varias calles y cruzamos un barrio céntrico de edificios modernos, y otros antiguos en restauración. Varios comercios permanecen abiertos y todavía hay gente en las calles, hablando, paseando, libres ya de afanes. Es una noche fresca, tranquila, como de verano. La ciudad empieza a deslumbrarnos, a desplegarse lentamente como una vieja escritura oculta hasta ahora.

 

 

 III. LA CRUZ DE CADA UNO

A primera hora de la mañana, nuestro guía uruguayo-judío va a buscarnos al hotel. Subimos a la furgoneta y vamos hasta la entrada de la ciudad antigua, frente a las inmensas murallas tantas veces derribadas y vueltas a levantar.

Nuestro peregrinaje empieza bajo un sol agobiante, seco. Pasamos los controles de seguridad y subimos al Monte del Templo, la parte más alta de la ciudad vieja, donde están las principales mezquitas musulmanas: la de Umar, cuya forma octogonal y su cúpula dorada nos deslumbran, y que en la tradición judía es el sitio en el que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac; y la de Al-Aqsa, la más grande de Jerusalén, en cuyos alrededores vemos a varios grupos de musulmanes leyendo el Corán bajo la sombra de los árboles.

Cruzamos luego el barrio musulmán, con sus colegios de aulas abiertas y sus jardines interiores. Y, sin darnos cuenta, desembocamos en la Vía Dolorosa, la misma que, según los cristianos, recorrió Jesús en su camino a la cruz.

El Maestro no dice nada, y sigue de largo tras el guía. Los Nueve lo seguimos a él y tampoco decimos nada, soportando el sol del mediodía como un peso plomizo. Como los condenados a muerte que somos -el Maestro lo ha anunciado dos veces-, iniciamos nuestro propio Viacrucis, meditabundos pero tratando al mismo tiempo de fijarnos en cada detalle, en cada cosa que el camino nos va mostrando: las calles angostas, los diálogos en lenguas desconocidas, los mercados apretujados y coloridos, la gente atropellándose, los olores secos y viejos. Estación tras estación, sentimos que algo en nosotros va cambiando y, sobre el final, con la Iglesia del Santo Sepulcro delante -la última estación del Viacrucis y lugar sagrado para los cristianos-, nos asalta un descubrimiento común: el cuerpo nos pesa en exceso, como si fuera el peso de dos cuerpos soportado por uno solo.

El peso que es nuestra cruz. La cruz de cada uno.

Regresamos caminando hasta la furgoneta. La ciudad es, a esa hora, un laberinto tenso y bullicioso, indescifrable de no ser por la ayuda de nuestro guía: volvemos a adentrarnos en el barrio musulmán y, una calle más allá, estamos de pronto en el barrio judío; dos calles más acá, y ahora estamos en el barrio armenio; otro par de esquinas, y hemos llegado al barrio cristiano; un mercado por aquí, y de vuelta otra vez al barrio musulmán, el sitio del que habíamos partido.

Sin embargo, seguimos vivos. ¿No era la muerte el final del Viacrucis?

 

 IV. «PENSAD EN EL PERDÓN»

A la espera de nuestro encuentro con la muerte, en la tarde vamos a Yad Vashem, en las afueras de Jerusalén, donde está el Museo del Holocausto. Por lo poco que sabemos, el museo se creó hace casi diez años para la recuperación de la memoria histórica tras el exterminio judío de la Segunda Guerra Mundial. Según la charla introductoria de nuestro guía, tiene un archivo central, un centro de investigación y documentación, y varios monumentos conmemorativos. Pero a nosotros, a los Nueve, nos interesa sobre todo el Museo Histórico.

El Maestro nos reúne a los Nueve en la entrada:

«Id y miradlo, si podéis», dice con la firmeza de quien ha recorrido muchas veces ese mismo camino. «Pero, sobre todo, pensad en el perdón».

Luego se aleja.

Las palabras del Maestro nos dejan inquietos, y cada uno las asimila como puede. Lentamente y como si entráramos en un espacio al que nunca acabamos de habituarnos, nos adentramos por salas y pasillos sucesivos, medianamente iluminados, abarrotados de fotos, documentos, pinturas, ilustraciones, textos, vídeos, objetos, instrumentos de guerra y otros tantos que van marcando un recorrido minucioso por las distintas etapas del Holocausto. Es la peor cara del exterminio judío, la más brutal, la más horrenda. Pasar de una sala a otra se hace cada vez más difícil, y varios de los Nueve desisten.

Al final, sólo somos cuatro los que contemplamos el paisaje inmenso y verde que se abre nada más salir del edificio. Pero no es precisamente paz lo que sentimos, sino una mezcla de sentimientos difícil de precisar. Volvemos al hotel en silencio.

Luego de un rato, entrada la noche, nos volvemos a ver en la terraza del hotel. El Maestro deja que seamos nosotros los que iniciemos la charla, y cada uno habla sobre su experiencia en el museo: sentimientos, emociones, razones. Aunque aparecen ciertas diferencias, de la conversación brota un núcleo común.

«En verdad os digo», concluye el Maestro, «que realmente habéis pensado en el perdón, y que habéis visto lo que quería que vierais. Sabed, pues, que ahora sí estáis preparados para morir».

El día acaba con una cena en un restaurante armenio de la ciudad antigua, en la que abundan el vino y el whisky y el ron, y en la que además se revelan parábolas e historias ocultas hasta entonces para todos.

 

V. EL DESIERTO

La meseta de Masada fue el último escenario de la Guerra Judeo-Romana, que concluyó en el año 73 d.C. con la rendición definitiva de los judíos al imperio romano, y que tres años antes había empezado con la destrucción de Jerusalén. Es desde entonces que se habla de la diáspora judía.

Para allá nos vamos, en la mañana de nuestro tercer día. Los excesos del vino y el whisky de la noche anterior se desvanecen a medida que la furgoneta se adentra en el desierto de Judea, y es imposible no maravillarse con la inmensidad de las montañas que van apareciendo a nuestro paso, con los pocos beduinos errantes que se dibujan por las colinas sacando sus cabras a pastar, y con el marrón encendido del desierto y el azul intenso del cielo, todo en medio de un silencio tan vivo que casi puede respirarse; un silencio perpetuo, que lo abarca todo, como si viniera de otra parte.

El silencio de Yahvé.

Subimos en el teleférico hasta la parte más alta de Masada y nos internamos por los restos de lo que fue la fortaleza. La base de las construcciones se conserva, y otro tanto ha sido restaurado. Desde allí, mirando al desierto en dirección Este, una imagen nos maravilla todavía más: la del Mar Muerto, un lago inmenso color turquesa que se extiende hacia el sur, a lo largo de la frontera con Jordania.

Volvemos a la furgoneta y nos dirigimos al valle de Qumrán, varios kilómetros más al norte, cerca de Jericó. Según los Evangelios, en una de sus cimas fue tentado Jesús por el demonio. Hacemos una parada para comer. El maestro aprovecha para contarnos que fue allí, en las cuevas de ese valle, donde se encontraron los manuscritos de la Biblia más antiguos de los que se tiene noticia, y que probablemente era el lugar elegido por Jesús para sus meditaciones.

Hoy es un museo, con vídeos e ilustraciones y objetos, que reconstruye lo que fue el proceso de escritura de esos textos. En sus afueras todavía se aprecian las ruinas de los lugares de retiro de los esenios, una de las sectas judías de la época de Jesús.

Descendemos por el valle hasta alcanzar el Mar Muerto. El Maestro y uno de los Nueve deciden quedarse en la orilla; los demás, bañador encima, nos metemos en sus aguas, viscosas y tibias, y nos untamos unos a otros el cuerpo con el barro que sacamos del fondo, que pronto se seca al sol y se convierte en una segunda piel.

 

 VI. LA MUERTE

Esa noche la cena importa poco. Sobre las diez, el Maestro nos guía por la ciudad antigua hasta el Muro de las Lamentaciones.

Nos reunimos en torno al Maestro, que se queda de espaldas al muro con la vista perdida en algún punto, como si recordara algo. Pasan varios minutos, nadie dice nada. Al fin el Maestro dice:

«De niño, cuando me iba de casa, mi padre siempre me decía que no regresara hasta que no sintiera que había valido la pena». Hace una pausa, sin dejar de mirar el punto muerto. «Ahora os digo lo mismo: id al muro, y pedid perdón por vuestras faltas, o bien perdonad a quien todavía no habéis perdonado, pero no regreséis hasta que no sintáis que ha valido la pena».

A cada uno de los Nueve nos entrega un papel con unas palabras en hebreo para leer ante el muro, y nos disponemos para el ritual. A medida que avanzamos, el muro se hace cada vez más inmenso, de las piedras brotan otras piedras, y es como si se multiplicaran hasta el cielo. Cada cual, en su soledad, es sólo eso: un muro y el cielo de una noche. Golpeamos el muro con el puño, una vez, otra, otra más, todas las veces que sea necesario, recordando, murmurando, gritando en voz baja palabras en nuestro idioma individual, extranjero para el resto del mundo salvo para nosotros mismos. Y el muro, como un espejo hablado, nos contesta, nos dice lo que queremos saber.

Para Abraham fue una visión, para Jacob el sueño de una escalera y para Moisés una llama ardiendo; para nosotros, el muro.

Volvemos uno a uno, y nos reunimos en torno al Maestro. Por primera vez en el viaje nos sentimos livianos, casi sin peso.

Hemos muerto.

Un rabino que pasa por allí cruza un par de palabras con el Maestro y luego viene a sentarse entre nosotros, dispuesto a contarnos un relato.

«Hubo un tiempo en que mi vida no funcionaba». Habla un español difícil, pero el tono de su voz hace que centremos de inmediato nuestra atención en el relato. «No me encontraba a mí mismo, y ni siquiera mujer tenía. Sentía que Dios era algo que estaba muy pero muy arriba, y que yo estaba muy pero muy abajo. Entonces un día dije: ‘Si de verdad Dios está allá arriba, quiero recibir una señal'. Pensé en algo que estuviera a mi mano, y se me ocurrió que quizá podría ser un pájaro, uno de los muchos pájaros que vienen al muro todos los días».

Lo escuchamos en silencio.

«Pero pasaban y pasaban los días y no recibía mi pájaro. Había muchos, sí, pero ninguno venía hasta mí. Desilusionado, me desentendí del asunto. Pero una mañana, cuando volvía del muro, me senté aquí mismo a pensar. Y mientras pensaba, sentí de pronto que algo me hacía cosquillas en la planta de los pies. Era un pájaro. Entonces supe que ése era mi pájaro, el pájaro que había venido para mí. Y desde ese momento me hice rabino».

Hace una última pausa, y nos mira emocionado:

«Así que eso es todo lo que os digo: la cuestión está en creer o no creer, y cada cual decide si lo hace o no».

Le agradecemos y lo despedimos entre aplausos.

Salimos del casco antiguo rumbo al hotel. De pronto nos vemos solos, caminando como fantasmas por una ciudad abandonada, silenciosa, sin gente, ni taxis, ni autobuses, ni comercios, una ciudad como en vísperas de una guerra. Hace unas horas ha comenzado el Shabat -día  festivo para los judíos-, y la ciudad sólo volverá a la vida de todos los días cuando las estrellas aparezcan en el cielo de la próxima noche.

 

VII. RESURRECCIÓN

Al día siguiente, el penúltimo de nuestro viaje, vamos al Monte de los Olivos, el sitio donde Jesús fue detenido antes de ser llevado a la cruz.

Al pasar junto al cementerio judío, mientras descendemos por la ladera del monte, el Maestro nos dice que recojamos un poco de tierra en una bolsa. Luego, a la entrada de la ciudad antigua, dice que hagamos lo mismo con la tierra sobre la que están asentadas las murallas de la ciudad.

Los Nueve nos reunimos en torno a él.

«Tomad un poco de esta tierra, la de la muralla, que es la tierra de la vida porque con ella el Dios del relato bíblico hizo al hombre, y veréis que vuestras manos se vuelven de un color marrón», dice el Maestro. «Luego, tomad un poco de la otra tierra, la del cementerio, que es gris porque es la tierra de la muerte, y frotad vuestras manos también con ella. ¿Qué veis?».

Seguimos atentos y en silencio sus indicaciones. Al frotar nuestras manos con la segunda tierra, el color marrón de la primera desaparece y las manos quedan limpias, tersas, como recién lavadas. Nuestras manos como el pájaro del rabino.

El Maestro continúa:

«Es el amor, que está entre la vida y la muerte», dice. «Ahora ya podéis volver de la muerte, pues en verdad no habéis abandonado la vida».

 

VIII. TU NOMBRE

Resucitados, de vuelta a la vida, ahora necesitamos un nuevo nombre para seguir andando, el nombre con el que Jerusalén nos bautizará.

Nos reunimos esa noche en la terraza del hotel. Entre copas de vino y de ron y de whisky, el Maestro se dirige a cada uno de los Nueve:

«Tú serás Jacob», dice llamando al primero, «el más humano».

Aprobamos.

«Tú serás Job», dice al segundo, «el que pide explicación a lo inexplicable».

Aprobamos.

«Tú serás Cohelet, el que acepta, y que no tiene esperanza ni consuelo».

Aprobamos.

«Tú serás José, el más sabio, el que más aprende y sabe perdonar».

Aprobamos.

«Tú serás Jeremías, el que se lamenta por el mundo, y sin embargo ama».

Aprobamos.

Y así con cada uno de los Nueve hasta pasada la medianoche.

 

IX. FIN (O PRINCIPIO)

El grupo está listo para disolverse. Esa misma noche, uno de los Nueve toma un avión rumbo a Shanghái para recorrer el mundo con su nuevo nombre.

El Maestro y los demás -ahora somos los Ocho- nos quedamos en la terraza del hotel hasta muy tarde, bebiendo, compartiendo historias, anécdotas, y haciendo planes para el día siguiente, el último que pasaremos en Jerusalén.

«¡Busquemos un shofár!», propone alguien. «Vamos al mercado y compremos un shofár, el cuerno con el que los judíos anuncian la fiesta. Hay que anunciar la buena nueva de estos días, la buena nueva de todo lo que nos ha pasado».

A todos nos gusta la idea.

 

Por Daniel Cristancho. Mayo 2010.

 

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Mon, 05 Jul 2010 23:00:00 +0100
Y la ganadora es... ¡una alumna de la ECH! http://www.ech.es/actividades/detalle/72/y-la-ganadora-es-una-alumna-de-la-ech/ Los miembros del jurado han sido Eduardo Riestra, editor de Ediciones del Viento, Carlos Olmo Bosco, de Vagamundos, Carlos Brea Eiroa, escritor, y Pedro A. Ramos García, del taller de escritura 4Cuentos. Felicitamos a Kathleen por su merecido premio.

Más datos del concurso: http://vagamundosmoleskin.wordpress.com/

Más datos de Kahtleen Heil: http://kathleenheil.wordpress.com.

¿Qué opina Kathleen Heil de la ECH?

 

 

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Wed, 30 Jun 2010 23:00:00 +0100
Alejandro Gándara sube al escenario http://www.ech.es/actividades/detalle/71/alejandro-gandara-sube-al-escenario/ El monólogo, que se estrenó en Perú y ahora llega a la noche madrileña, desvelará las verdades más profundas de un escritor que promete seguir siendo escritor (salvo que el público pida más funciones...). Todos los alumnos y todos los que quieran pasarlo bien, estáis cordialmente invitados.

Cuándo: viernes 25 de junio, 20:30hs.

Dónde: Wu Wei Bar, Calle Alfonso VI, Nro. 4, bajo derecha.

Cuánto: gratis.

 

 

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Mon, 21 Jun 2010 23:00:00 +0100
Exposición on-line "Objetos no Cuantificables" http://www.ech.es/actividades/detalle/68/exposicion-on-line-objetos-no-cuantificables/ Hasta bien tarde en la noche llegaron visitantes a descubrir cada uno de esos mundos. Quien quiso, pudo votar con un punto rojo a su objeto preferido. Era La Noche de los Libros en Madrid. La recordaremos como La Noche de los Objetos en la ECH. Para quienes no pudieron estar y para quienes quieran revivirla, presentamos ahora la versión on-line de la exposición colectiva "Objetos no Cuantificables".

Fotografías para la web: Neus Martínez y Rosa Gandulla.

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PINCHA EN LAS FOTOS PARA HACER EL RECORRIDO ON-LINE POR LA EXPOSICIÓN

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Sun, 06 Jun 2010 23:00:00 +0100
Este domingo visita “El color de los dioses” junto a la ECH http://www.ech.es/actividades/detalle/70/este-domingo-visita-el-color-de-los-dioses-junto-a--la-ech/ Para conocer el verdadero color de la Grecia Antigua, la ECH extiende sus aulas hasta Alcalá de Henares para descubrir "El color de los dioses". Este domingo organiza una visita guiada a la exposición, junto al arquitecto Cristóbal Vallhonrat y Alejandro Gándara, para ver las reproducciones de famosas esculturas clásicas con sus colores originales.

Cuándo: Domingo 6 de junio, 12:30hs.

Punto de encuentro: Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, Plaza de las Bernardas, s/n. Nos encontraremos en la puerta del museo.

Cuánto: Gratis.

Quienes: Todos los interesados. Altamente recomendable para los alumnos que están realizando cursos actualmente.

Más datos: Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares

 

 

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Tue, 01 Jun 2010 23:00:00 +0100
Campamento literario de verano: imaginación y juegos de creación http://www.ech.es/actividades/detalle/34/campamento-literario-de-verano-imaginacion-y-juegos-de-creacion/ El Campamento Literario de Verano está dedicado a jóvenes creadores de 15 a 18 años. Es un curso que entiende la creación como una primera piel, como una forma de estar en el mundo y que se fundamenta precisamente en  la enseñanza práctica de la creación. Es decir, en la práctica de tareas que requieren trabajar la imaginación, la intuición, la investigación, la memoria y la relación entre distintos campos del conocimiento, evitando la erudición convencional y la espontaneidad sin fundamento, con el objetivo de configurar una mirada creativa propia, profunda y crítica; de explorar los sentidos que nos relacionan con el mundo, sus posibilidades y sus límites, más allá del uso diario; de entender la creación literaria como una manera de contar el relato de nuestra vida, el que nos dota de identidad, y como una manera de escuchar el relato de los otros; de entender que hay otras cosas en otras partes y que nuestro mundo no se acaba en el conocido, ni es tan conocido como creemos que es; de aprender a expresar y sacar afuera aquello que nos parece que es sólo nuestro y que nadie puede entender. En suma, el Campamento Literario es un curso en el que la creación y la libertad se suman a la responsabilidad de la enseñanza.

En la modalidad de verano, el curso puede cursarse completo (10 sesiones) o sólo la primera semana (5 sesiones).

 

Temario

Sesión 1

(28 de junio)

Prácticas de investigación: la velocidad de la mirada, estrategia lenta y estrategia rápida.

Sesión 2

(29 de junio)

Prácticas de investigación: el funcionamiento de los sentidos en la mirada.

 

Sesión 3

(30 de junio)
Prácticas de escritura narrativa: los sentidos y la descripción natural.
Técnicas de la imaginación: misterios y secretos de la mirada.
Técnicas de la imaginación: los sentidos y los objetos.

Sesión 4

(1 de julio)
Prácticas de investigación: trayecto con sentimientos previamente determinados.

Sesión 5

(2 de julio)
Prácticas de escritura narrativa: los sentimientos y la descripción natural.

Prácticas de escritura narrativa: el relato lineal, cómo contar la autobiografía.

Prácticas de investigación: experiencias de juego, incertidumbre y emoción.

Sesión 6

(5 de julio)
Prácticas de escritura narrativa: construcción de personajes.

Técnicas de la imaginación: construir un espacio con líneas y construir un espacio con manchas.
Técnicas de la Imaginación: diferencia entre emoción y sentimiento; construir un sentimiento y construir una emoción.

Sesión 7

(6 de julio)
Prácticas de investigación: cómo jugar con los sentidos.

Visita a jardines.

Sesión 8
(7 de julio)
Prácticas de escritura narrativa: el lenguaje de la conciencia.
Prácticas de investigación: música, cómo se ve el tiempo y cómo se escucha una imagen.

Sesión 9
(8 de julio)
Prácticas de escritura narrativa: tiempo y tempo, cómo jugar con el tiempo.

Prácticas de escritura narrativa: construir la biografía del otro.

Sesión 10
(9 de julio)
Prácticas de escritura narrativa: la construcción del personaje y sus conflictos.

 

Cuándo: del 28 de junio al 9 de julio de 2010

Horario: de 10.00 a 14.00 hs.

Matrícula: 125 euros (una semana) / 200 euros (programa completo)

Alumnos: jóvenes creadores de 15 a 18 años

Profesores: Tomás Blanco, Nuria Labari y profesores invitados.

 

 

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Mon, 10 May 2010 23:00:00 +0100
Para verla, oírla y sentirla: una clase del seminario de Los Torreznos en la ECH http://www.ech.es/actividades/detalle/67/para-verla-oirla-y-sentirla-una-clase-del-seminario-de-los-torreznos-en-la-ech/ Tue, 27 Apr 2010 23:00:00 +0100 El periódico del futuro http://www.ech.es/actividades/detalle/66/el-periodico-del-futuro/ "El periódico es el guión del mundo" dijo Arcadi Espada, y habló de las nuevas formas de trazarlo. Hoy se escribe con relieve: hipertextos, fotos, vídeos, subrayados, negritas, y etcéteras, a diferencia de la vieja escritura plana. A las preguntas que surgieron sobre la objetividad, respondió que ya no hay que buscarla en el periódico, que a la objetividad uno accede armando su propia búsqueda entre el mar de información que inunda los diferentes espacios. "El periódico del futuro debe ser preceptor" sentenció, e instó a que ya no lo imaginemos como fuente de objetividad, sino como un medio que nos guíe en nuestras búsquedas.

 Tras una hora de conferencia y casi media de preguntas y respuestas, un  estudiante de periodismo levantó la mano y transmitió su dificultad para ingresar al mundo laboral de los medios de comunicación en un momento de crisis. Arcadi Espada le dio la razón  pero lo alentó, casi con nostalgia de sus propios tiempos de inicios, a buscar su oportunidad en un momento único en la historia del periodismo, un momento en el que se vive en directo la revolución de los medios, una era en la que todo puede estar rehaciéndose, en la que trabajar en periodismo produce la adrenalina y la intensidad de saber que se está armando el futuro. Hubo aplausos y antes del futuro, llegó el momento del vino, las tortillas de patatas y los comentarios amenos después de una noche de aprendizaje. 

   

 Vídeo realizado por Ramón Duerto Orlando.

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Wed, 14 Apr 2010 23:00:00 +0100
La sede de la ECH http://www.ech.es/actividades/detalle/65/la-sede-de-la-ech/ ¿Dónde estamos?

Calle del Oria, 13

28002 Madrid

¿Cómo llegar?

Metro: Línea 6 (República Argentina) / Línea 9 (Cruz del Rayo)

Autobuses: 7, 16, 19, 29, 51, 52, c1, c2  

 

  

 

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Tue, 13 Apr 2010 23:00:00 +0100
La ECH en Grecia 2010: "Volvimos menos" http://www.ech.es/actividades/detalle/64/la-ech-en-grecia-2010-volvimos-menos/

Llegamos de noche al hotel, donde imaginábamos ya encontrar los rastros de aquella civilización que tanto habíamos estudiado. Encontramos, en cambio, un barrio con paredes totalmente tapadas de grafitis sin sentido, negocios abandonados, vidrios rotos y un olor que nos daba la bienvenida: era un olor a yogur rancio o a yogur de ajo, ese olor que deberá tener el yogur de ajo cuando exista y cuando, además, haya caducado.

Nos fuimos caminando por las calles que alguien llamó "del tercer mundo" hacia un bar con serpentinas colgadas en las paredes, empezaba nuestra fiesta. Eramos los nueve alumnos del Seminario "Los Antiguos y Nosotros II" de la ECH, y tres de nuestros profesores: Ana, Vanesa, Pilar, Liz, Analía, Antonio, Santiago, Juan, otro Juan, Jorge, Jesús y Alejandro. Empezábamos la fiesta sin saber que, de los doce que llegábamos a Atenas, volveríamos muchos menos.

Dormimos apenas unas horas y nos fuimos a desayunar al último piso del hotel, mirando -los que podían abrir los ojos a esa hora de la mañana y los que pudieron disimular su resaca- mirando el Partenón a lo lejos. Para tenerlo cerca todavía faltaban unos días.

 

Corinto y Micenas

¿Los hombres utilizan a los dioses o viceversa?, nos habíamos preguntado leyendo a Homero. Nos subimos al autobús para conocer, al menos, los escenarios donde ocurrieron esas historias entre hombres y dioses.

Mirando por la ventanilla, adormecidos un poco y ansiosos otro tanto, fuimos escuchando los comentarios de Caroline, la guía que nos acompañaba. Pronto nos olvidaremos su nombre, su rostro griego, su cuerpo tan cuadrado, pero -y eso lo dijo Platón, eso de que la palabra se vive en el cuerpo-, lo que nunca olvidaremos de la guía es esa manera en la que pronunciaba la palabra "Peloponeso". Hacia allí nos dirigíamos.

¿Dónde intervienen los dioses? ¿En qué momento de nuestras vidas los invocamos? Los antiguos griegos lo hacían en el momento en el que sucedían cosas que no se podían explicar. Ahí estábamos: frente al canal del Corinto. A un lado, el mar Egeo. Al otro, el mar Jónico. Hacia delante, la región del Peloponeso. Si mirábamos hacia abajo, las piedras cortadas por el hombre encuadraban un pasillo de mar por el que apenas pasaba un barco. Pudimos entender que, desde el siglo VII AC, Periandro de Corinto quisiera construir ese canal, que hasta Julio César y Nerón lo hubieran intentado, que recién en 1908 se hubiera concluido. Pero había algo que escapaba a nuestra capacidad de raciocinio. ¿Quién, sino un dios, podía explicar el turquesa de esos mares?

Cruzamos el puente por arriba del canal hacia el Peloponeso. Estábamos atravesando la línea turquesa sin retorno, ¿acaso alguien puede volver al mismo lugar (o a ser el mismo) después de haber leído la Ilíada o la Odisea? Menos aún después de avanzar hacia donde esos mismos eventos ocurrieron.

El autobús nos subió lo que pudo y luego seguimos caminando aún más hacia arriba. Atravesamos la Puerta de los Leones y llegamos a la acrópolis de Micenas. Desde esa montaña que nos acercaba al cielo, con el viento en nuestros ojos, vimos los pocos restos de lo que había sido una ciudad, el cementerio y su canal de agua, vimos a lo lejos, -hacia el este-, lo que una vez fue Troya, vimos la Esparta de Menelao al sur, la Itaca de Ulises hacia el oeste, nos sentimos un poco Agamenón, aunque fue difícil creer que un día se quiso ir de ese lugar hacia la guerra.

Emprendimos la bajada. Salvo Juan Roldán, que decidió quedarse ahí mismo, en lo alto, mirando al oeste, forzando sus ojos para que le llegaran hasta Itaca. Pasarán los días, llegarán más turistas a la acrópolis de Micenas y ahí se encontrarán con Juan Roldán, de pie sobre una roca, la mirada en paz, los ojos dirigidos hacia Itaca. Empezábamos a ser menos.

 

Epidauro

Retomamos la autopista por la Argólida. Ibamos a ver el escenario donde nació la tragedia, donde hombres con máscaras de cabras le cantaban al dios del teatro sin saber que estaban constituyendo un género que perduraría más de 2.500 años.

Llegamos al Teatro de Epidauro, que a través de la vista nos encantaba, pero a través de los oídos nos conmocionó. Un teatro para 12.000 espectadores con una magia acústica que no se pudo superar en ningún otro país del mundo ni en ninguna otra época de la historia.

Habíamos ido preparados y cada uno llevó un texto para leer desde el centro de escenario. Oímos poemas de Safo, Dámaso Alonso y Mario Benedetti, fragmentos de La modificación, el juramento de Las canciones de Bilitis, versos de Pessoa en portugués, párrafos de la Apología de Sócrates: lo mismo daba estar en la primera fila que en la última, el sonido era misteriosamente perfecto. Al final de cada lectura, también se oyeron algunos aplausos de turistas extrañados. Lo que nos llevábamos de ahí, sobre todo, lo que al oírnos nos tocó realmente el alma, lo que nos dejó la huella de Epidauro en el cuerpo, fue oír nuestra propia voz al hablar, fue estar en el centro de un teatro descomunal y darnos cuenta que, lo que decíamos, nos lo estábamos diciendo a nosotros.

La última en atreverse fue Liz. Bajó las gradas desde lo alto, llegó al centro, miró hacia arriba y cantó una canción en quechua para los 12.000 espectadores, aunque no estaban todos presentes ese día. Y ahí quedó Liz, cantando, buscando y entregando su voz. Seguimos menos.

Caminamos hasta el autobús por un camino de tierra y plantas raras y ahí mismo perdimos a otro integrante del grupo. Santiago se agachó a recoger una margarita. Y ahí quedó, recogiendo esa flor, después de haber jurado en el teatro que amará a una nueva mujer. Llegará el otoño y luego el invierno y Santiago estará reclinado sobre la tierra, en esa misma posición, eligiendo una y otra vez, esa misma flor.

Por la noche buscamos dónde comer musaka, y queso feta y ensalada griega y después algunos buscaron whisky y ron, sabiendo que al día siguiente no podrían volver a pensar ni un instante en el whisky, ni un instante en el queso ni en el ron.

 

Delfos

Nos despertamos temprano para ir a Delfos. Antes de llegar, todavía en camino, un arcoiris nítido y cercano nos anticipó lo que estábamos por encontrar. Si algo seguro queda entremedio de las tantas preguntas que surgen al querer aprender, si hay algo de lo que se tiene una certeza absoluta, es que si los dioses tuvieron que elegir un lugar para dar su oráculo en la tierra, ese lugar es Delfos.

Entramos primero al museo del lugar para comprender lo que estábamos por ver, para acercarnos a los objetos -pequeños y gigantes tesoros- que una vez estuvieron en la antigua ciudad homenajeando a los hombres y a los dioses: fragmentos de frisos, calderos de bronce, piezas cerámicas, cascos, una esfinge alada.

Vimos un Kouros en piedra, ese hombre joven que es arrastrado por su anhelo de sabiduría, que inicia el camino. Antonio quiso tocarlo para saber si era áspero, y ahí se quedó. Su mano tocando la mano, como si uno fuera continuación del otro, ambos la misma piedra. Antonio contemplaba a ese joven iniciado, paralizado en ese instante de ser joven y estar dejando de serlo, al mismo tiempo. Los demás nos despedimos y nos fuimos a otra sala del museo.

Como regalo final del recorrido llegamos a donde está El Auriga, de las pocas esculturas en bronce de aquella época. Es difícil mirarla sin sentir que nos está mirando. De tamaño natural, le falta el carro y los caballos, también se le ha perdido un brazo, pero las faltas no importan en este caso, lo que queda de El Auriga nos hace olvidar de lo que le falta. Me quedo mirándolo, presa de sus ojos. Decido quedarme, reflexionar sobre el equilibrio entre la mirada hacia adentro y la mirada hacia fuera. Oigo alejarse los pasos de los demás. Me preocupo primero (¿quién seguirá escribiendo este relato?, pienso. El relato seguirá de alguna manera.)

Varios alumnos y profesores salieron del museo. Caminaron hacia lo que quedaba del templo de Apolo y quedaron maravillados con los restos que encontraron y -sobre todo- con la prepotencia del paisaje. Ahí mismo, sobre las montañas, con el cielo tan cerca, como si estuvieran de pie sobre los hombros de los hombres de ayer, los alumnos y sus profesores repitieron la ceremonia de Apolo.

-Coger un puñado de tierra del suelo -así dijo el profesor y así hicieron los alumnos. La tierra era gris.

-Poneros las piedras encima de la cabeza, como un viaje al hades. Queda la tierra por encima.

-Estamos bajo la tierra en este momento, es el viaje del Kouros. Pensando en lo que sois, pensando en qué os queréis convertir, os digo lo que seréis: Oulios: sacerdotes de Apolo, el que sana; Iatromantis: el que adivina por la palabra; Phôlarchos: el que guarda la cueva de los sueños y los interpreta; Physiko: el que investiga la causa de todo lo que existe; Hêrôs Ktistês: el héroe que funda el tiempo y las leyes de su tiempo.

-Ahora quitaros las piedras de la cabeza y ya sois hijos de Apolo.

Ahí se quedó Alejandro, encabezando la ceremonia, existiendo en la enseñanza, preguntándose si es posible enseñar. Ahí quedó hablando. Haciendo hijos de Apolo. Con el arcoiris de fondo.

Ahí quedó también Juan Hierro, haciéndose hijo de Apolo, queriendo aprender más, emocionándose al aprender.

Ellos sabían que Sócrates había preguntado si el estudio era un ejercicio para la mente y la gimnasia un ejercicio para el cuerpo. Sócrates explicaba que no, que ambos eran ejercicios para la mente. Los alumnos y profesores que quedaban bajaron hacia el gimnasio y corrieron una carrera en el mismo lugar donde entrenaban los antiguos habitantes de Delfos.

A la vuelta oyeron dentro del autobús la voz de Liz que empezó a cantar: "Soy pan, soy paz, soy más" y los dioses hicieron el coro.

De noche, los integrantes del seminario tuvieron más queso feta, una reserva en un restaurante que no pudieron usar porque era para la semana siguiente y diez kilos de hielo (para el whisky).

 

La Acrópolis

Llegó el día de visitar la Acrópolis de Atenas. Quienes estuvieron ahí admiraron el Partenón como si fuera una postal tantas veces vista que finalmente se hacía realidad, el Erecteión con su tribuna de las Cariátides, el Templo de Atenea Niké. Quienes estuvieron ahí sintieron, como los griegos que algún día caminaron por la Acrópolis sin destruir, que ese era el centro de Grecia, desde donde podía contemplarse todo lo demás. Por momentos también, sintieron que aquel era el centro del mundo.

Entre los turistas que colmaban el lugar, se fue perdiendo Jesús. Se supo luego que fue a dar una vuelta alrededor del Partenón y sigue dando esa vuelta, preguntándose por qué la gente cree que los griegos clásicos son el origen de la civilización actual, explicando a algún turista que eso es una falacia, un eficaz invento reciente.

Los demás bajaron al Agora, un extenso espacio verde donde fue necesario imaginar el movimiento que hubo alguna vez, la actividad comercial, social y política, la verdadera polis griega. Buscaron la prisión de Sócrates y ahí mismo leyeron las palabras de Lamartine sobre él: "Moría sin odio a sus perseguidores, víctima de sus virtudes, ofreciéndose en holocausto a la verdad. Podía defenderse, podía renegar; no quiso; hubiera sido mentir al dios que hablaba en él".

Siguieron andando hasta el cementerio de Keramikos, para leer la "Oración Fúnebre" de Pericles, ese elogio a Atenas proclamado durante la Guerra del Peloponeso: "Tenemos un régimen político que no emula las leyes de otros pueblos, y más que imitadores de los demás, somos un modelo a seguir. (...) En definitiva, si nosotros estamos dispuestos a afrontar los peligros con despreocupación más que con penoso adiestramiento, y con un valor que no procede tanto de las leyes como de la propia naturaleza, obtenemos un resultado favorable: nosotros no nos afligimos antes de tiempo por las penalidades futuras y, llegado el momento, no nos mostramos menos audaces que los que andan continuamente atormentándose; y nuestra ciudad es digna de admiración en estos y en otros aspectos".

Las palabras de antaño tuvieron la voz de los alumnos y profesores que volvían a leerlas sentados sobre las piedras. El viento expandió las palabras por esa llanura baja que parecía contener a todos los muertos de Atenas.

Emprendiendo el regreso, todavía por Keramikos, algo pasó, ya no se recuerda exactamente qué, y Vanesa se rió. Ahí mismo se quedaron Vanesa y su risa, la carcajada resonando entre los turistas y los griegos. A veces la risa será llanto, pero pocos notarán la diferencia.

Después del almuerzo fue el momento de cumplir la primera consigna aceptada en la ceremonia de Apolo: encontrar en algún lugar de Grecia un objeto común que pudieran llevarse y que los representara.

Ana y Pilar encontraron doce pulseras con la letra griega "psi", símbolo de la psique que unía a cada individuo con el grupo. Luego se perdió una pulsera, cuando el negocio ya había cerrado, o mejor dicho, la escondieron. Hubo vueltas para encontrarla, complicidades y una nueva historia en común para ser recordada más adelante.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un funicular llevó a todos al punto estratégico desde donde ver el mar, el Partenón y todo Atenas. El sol se fue escondiendo, allá por donde siglos atrás habían llegado los viajeros, los comerciantes o los enemigos de Grecia.

Después de la cena, en un bar del barrio Plaka, con camareros vestidos como Apolo, comenzó la nueva ceremonia: cada integrante del seminario tomaba el nombre de un dios o algún personaje de las tragedias griegas. Por supuesto, votaban todos menos el personaje en cuestión. Así quedó la conformación del nuevo seminario:

-Liz fue "El canto de las sirenas", porque "le gusta vivir en una isla y atraer a los marineros, aunque ella no se va a mover de esa isla". (En segundo puesto quedó la propuesta de "Helena", "porque se va con hombres pero dicen que la han raptado".)

-Vanesa tomó el nombre de "Hera", "la diosa que piensa que controlándolo todo puede mantener su mundo". (Se analizaron pero quedaron descartadas las propuestas de que fuera "Helena", "porque por amor es capaz de desatar una guerra" y "Penélope", "porque tiene cierta tendencia a deshacer todo lo que hace". )

-Pilar tomó el nombre de "Ifigenia", "porque siempre parece que va a ser sacrificada, pero al final aparece como sacerdotisa en un templo".

-Santiago fue nominado como "Casandra", "porque siempre predice el mal de todos los que lo rodean". (Afuera quedaron las candidaturas de "Anito", "porque siempre te acusa de lo único que no has cometido" y "Héctor", "porque siempre se encuentra en una guerra sosteniendo a su familia y no sabe qué hacer allí".)

-Antonio tomó el nombre de "Patroclo", "porque cree que es un guerrero pero en el fondo es que quiere mucho a Aquiles". (Lejos quedaron las candidaturas de "Palinuro", "porque se supone que es el gran piloto y de repente se lo lleva una ola" y "Aristófanes", "por su sentido del humor".)

-Jorge fue "Argos", el perro de Ulises, "que a veces te conoce y reconoce y otra veces ni siquiera te conoce". (En segundo lugar quedó "Homero", "porque siempre va ciego".)

-Juan Roldán fue "Prometeo desatado", "sin explicación por resultar evidente".

-Ana, por mayoría absoluta, fue nombrada "El Coro", todo el coro. (Lejos quedó la propuesta de "Tetis", "porque está encantada con los dioses, siempre y cuando sea fuera de la casa".)

-Analía tomó el nombre de "Circe", "porque envía a los hombres al paraíso o al infierno". (Quedaron descartadas las candidaturas de Caribdis, "porque traga a los marineros pero luego los escupe" y "Agamenón", "porque se excusa diciendo que su athé está siempre fuera".)

-Alejandro fue nominado "Caronte", "porque lleva a las personas de una orilla o otra, y a veces cobra por ello". (En segundo lugar quedó la propuesta de "Cronos", "porque está siempre preocupado por la hora, y cada tanto, se come a sus hijos".)

-Jesús fue "Caballo de Troya", "porque siempre va camuflado y se mete en el mundo de los griegos y te invade". 

-Juan Hierro fue "Egisto", "el traidor que no puede evitarlo". (Lejos quedó la propuesta de que fuera "Príamo", "porque cree que manda pero todo le pasa por encima".)

El festejo de la votación concluyó en otro bar, el de las serpentinas de la primera noche. El canto de Liz reapareció para sumarse a las voces y los instrumentos de una banda del lugar. La música griega, unida a la latinoamericana y la española, tocaron con su vibra a la gente que asistía a un espectáculo improvisado. El viaje empezaba a terminar, la noche era una fiesta, los aplausos sellaron el final. Volvieron todos caminando hacia el hotel, salvo Pilar que se quedó en las calles de Plaka, en esa hora de la noche en la que todavía no importa el día siguiente. Ahí está, disfrutando cada paso de su caminata por la oscuridad.

 

El regreso

Al día siguiente, cada uno eligió un recorrido propio, algunos fueron al mercado, otros a caminar por la ciudad, algunos prefirieron cervezas en un bar, otros seguir durmiendo, otros fueron al Pireo. Dicen que cerca del Pireo decidió quedarse Jorge, nadie sabe exactamente dónde, dicen que él mismo se ocupó de que nadie se diera cuenta.

El autobús llevó a los que quedaban hacia el aeropuerto. Subieron al avión. Ana quedó mirando que subieran todos, como una madre que quería asegurarse que sus hijos volvieran a casa en paz. Ahí está, cuidando a los que suben al avión.

Eramos muchos menos los que volvíamos. Eramos más. Habíamos sentido realmente que lo invisible también existe: el pasado, el futuro, lo que fuimos, los que fueron antes que nosotros, lo que seremos, las emociones. Lo que nosotros fuimos en ese viaje, quedaba en Grecia. Los griegos que sigan siendo "aquellos griegos", aquellos que tenían una doble visión de la vida y el mundo, nos saludarán de vez en cuando por Atenas. 

 

Por Analía Sivak

Fotos: Vanesa de Toledo, Jorge Lago y Jesús de Dios

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Sun, 04 Apr 2010 23:00:00 +0100
Exposición "Objetos no cuantificables" http://www.ech.es/actividades/detalle/63/exposicion-objetos-no-cuantificables/ Qué: Exposición "Objetos no cuantificables".

Por qué: Porque queremos desentrañar y compartir los objetos que nos significan.

Cuándo: 23 de abril, de 19.00 horas a 00.30 horas.

Dónde: en la ECH, Calle del Oria 13.

Quiénes: Todos los interesados.

Cuánto: Gratis.

En este 2010, el novelista turco Orhan Pamuk inaugurará en Estambul el "Museo de la Inocencia", una colección de objetos recogidos a lo largo de su vida y que representan, oblicuamente, acontecimientos importantes para él.

El asunto estriba en lo oblicuo, es decir, en que no se trata de objetos literales y metonímicos con la experiencia (como, por ejemplo, un anillo de boda en relación a un matrimonio, o un pañalito de bebé en relación a un nacimiento), sino de objetos que sustancian -más allá de los sentidos (sin excluirlos en absoluto), de la explicación, los discursos y las instantáneas biográficas- sucesos fundamentales en la conformación del carácter y la identidad de un individuo.

Ilustraciones de ello pueden encontrarse en la novela de Pahmuk ("El museo de la inocencia", Mondadori). Seleccionemos ésta:

Un hombre que está a punto de casarse se enamora perdidamente de una pariente lejana. En su primer encuentro amoroso, una luz amarilla brilla por todas partes. Al abandonar el lugar del encuentro, el hombre descubre un jarrón amarillo en una tienda y lo compra arrastrado por un impulso que no descifra del todo (o que no descifra en nada, suponiendo que haya algo que descifrar).

Este jarrón es el que pasará a formar parte del museo. Su conexión con la experiencia es fundamental, desde luego, pero también indecible, misteriosa: o sea, oblicua.

En el marco de La Noche de los Libros, nos proponemos llevar a cabo una exposición colectiva con el título de "Objetos no cuantificables", aportando objetos relacionados con nuestra vida de esta manera, abriendo el espacio a todos los interesados en participar.

No hay mucho más que informar. Parte del ejercicio de representación museística consiste en desentrañar qué clase de objetos son esos y en buscarlos en nuestro baúl de los recuerdos y en nuestro baúl de verdad (que puede ser un desván o una mesita de noche).

El objeto irá acompañado de un sobre, sin remitente, anónimo, en el que se suministra la historia que le corresponde. En el caso del jarrón amarillo, la historia consistiría en el encuentro amoroso secreto y culpable, el papel de la luz amarilla y el impulso de comprar el jarrón.

A fin de que nadie pueda conocer al dueño y autor de lo expuesto, los objetos se entregarán en envoltorios muy convencionales (bolsas de basura estarían bien) e inidentificables. (Los egomaníacos, narcisistas o simplemente deseosos de que el mundo los conozca, pueden poner su nombre).

Es recomendable que los objetos sean entregados antes del 22 de abril 2010. (Aunque también recibiremos a quienes lleguen el mismo día de la inauguración con su objeto en mano para sumarlo a los expuestos).

Os esperamos. Para más detalles, no preguntar a nadie.

 

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Wed, 24 Mar 2010 00:00:00 +0100
Encuentro abierto con el periodista Arcadi Espada http://www.ech.es/actividades/detalle/62/encuentro-abierto-con-el-periodista-arcadi-espada/ Qué: Arcadi Espada, El periodismo del futuro (Ciclo Delicatessen).
Por qué: Porque presentamos de forma abierta y gratuita el curso de Periodismo práctico
Cómo: Plácidamente, en el jardín si el tiempo lo permite y con vinos y refrescos.
Cuándo: 23 de marzo, 20.00 horas.
Cuánto: Gratis, hasta completar aforo.
Quién: Arcadi Espada, como ponente y Alejandro Gándara, vecino de blog, como moderador.

En pleno siglo XXI, el valor de las palabras está, a veces, en duda. Sin embargo, todos somos conscientes de la importancia de los medios de comunicación y del nuevo periodismo, sea para revaluar la palabra o para manipularla en función de intereses concretos. Los medios digitales nos permiten asistir a una revolución en el periodismo pero, al mismo tiempo, no dejan de ser más que una herramienta al servicio de los periodistas, ni buena ni mala en sí misma. Nada garantiza, pues, el buen uso de la misma, salvo precisamente la existencia de buenos profesionales, amenazados a menudo por el riesgo de convertirse en precarios gestores de información con poco criterio y menos capacidad de decisión.

Para arrojar luz sobre todos estos temas, la ECH invita a Arcadi Espada, periodista de la vieja escuela y, al mismo tiempo, gurú del nuevo periodismo. Con ironía, con inteligencia y con coraje, Arcadi Espada nos hablará de la realidad de los medios de comunicación. Su trayectoria es de todos conocida: periodista en Mundo Diario, El Noticiero Universal, La Vanguardia, Diari de Barcelona, El País y, actualmente en El Mundo (donde es, además, vecino de blog de nuestro director académico, Alejandro Gándara). Profesor en la Facultad de Periodismo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Arcadi es además Premio Francisco Cerecedo (2000), premio Ciudad de Barcelona de Literatura (por Contra Catalunya) y Espasa de Ensayo 2002 (por Diarios).

“Es imposible transcribir verbalmente la realidad sin traicionarla”, ha escrito en su libro Periodismo Práctico (Espasa Calpe, 2008). “Y es así como los medios están adelgazando zafiamente la experiencia humana.” Arcadi Espada llega a la ECH, no sólo para charlar con nosotros sobre el nuevo periodismo, sino también para ayudarnos a leer la realidad y para entender los periódicos que nos la cuentan con otra mirada.

La clase magistral de Arcadi Espada será la puerta de ingreso al curso “Periodismo y Escritura”, un curso-taller impartido por otros grandes profesionales destacados, en el que se estudiarán los distintos géneros del periodismo -el reportaje, la crónica, la entrevista y el periodismo digital- desde una perspectiva práctica.

 

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Fri, 05 Mar 2010 00:00:00 +0100
"La letra es tuya" en el Festival de Cine de Uruguay http://www.ech.es/actividades/detalle/61/la-letra-es-tuya-en-el-festival-de-cine-de-uruguay/ El documental narra uno de los actos culturales de “La Noche en Blanco” organizado por la ECH en 2006 en Madrid. Un grupo de escritores y lectores toman la calle para hacerla suya y contar a tumba abierta por qué escriben, por qué leen. Lejos de tópicos y lugares comunes, la conversación que se entabla entre todos ellos revela lo más íntimo de la creación literaria y concluye con un mural de 80 metros de tela colocado en el centro de Plaza España.


En el mural quedaron frases de escritores que se acercaron especialmente para dejar con spray sus huellas de palabras: Mario Vargas Llosa, Lorenzo Silva, Enrique Vila-Matas, Eloy Tizón, Rafael Reig, Rosa Montero, Espido Freire, Rodrigo Fresán, Lucía Etxebarría y Alejandro Gándara, entre otros. Desde la particular visión de la directora, "La letra es tuya" logra revivir las emociones, el trabajo, el esfuerzo y la felicidad de esa noche única.


Con “La Letra es Tuya”, Teresa Sendagorta comenzó su andadura en el mundo documental después de haber dirigido cortometrajes de ficción de gran trayectoria como "Koellner" o "Selección Natural", entre otros. Esta bilbaína de origen compagina actualmente la grabación de su próximo documental, también con la colaboración de la ECH. Mientras tanto, “La letra es tuya” viajará a Montevideo para intentar volver con el Premio a la Mejor Obra Documental, Experimental o de Animación. Desde aquí, le deseamos toda la suerte.

 

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Thu, 25 Feb 2010 00:00:00 +0100
En 2010 la ECH apuesta por un Seminario sobre Videocreación. http://www.ech.es/actividades/detalle/60/en-2010-la-ech-apuesta-por-un-seminario-sobre-videocreacion/ El 26 de enero comienza el Seminario del dúo de videoartistas ‘Los Torreznos’ en la Escuela. Este curso es una apuesta muy importante para nosotros de cara al nuevo año porque con él afrontaremos nuevas perspectivas de la creación que creemos serán enriquecedoras para todos. Es nuevo, es raro, nadie lo ha hecho antes y nos apetece mucho probar, aprender, atrevernos y ser los primeros.

 

TORREZ DE CREACIÓN
Torreznos en la ECH

¿Es posible enseñar a crear? Comienza el seminario de los profesores estrella que representaron a España en la 52ª edición de la Bienal de Venecia: “Hacer con lo que hay”. Convencidos de que la creación es una torre de conocimientos, ignorancias, miradas propias y ajenas, reflexiones, voluntades y ese algo más, los Torreznos ya preparan los ladrillos para construir una de las piedras fundamentales de la ECH en 2010.


LOS LADRILLOS

El material de esta experiencia única serán clases semanales donde se desarrollarán investigaciones en torno a la imagen, la presencia, la voz y el objeto. Semana tras semana se irán apilando los ladrillos divididos en cuatro áreas principales: 1) ¿De dónde sacar ideas? 2) ¿Cómo dar forma a las ideas? 3) El territorio a recorrer y 4) El laboratorio. El objetivo final será ir impulsando el crecimiento –tanto hacia arriba como hacia lo más profundo– de la propia torrez de creación que cada uno llevamos dentro.


FRENTE A LA BURBUJA INMOBILIARIA, TORREZ DE CREACIÓN

Porque en el último año se tambaleó el suelo para muchos, el seminario “Hacer con lo que hay” busca la estabilidad desde otro lugar donde mantenerse en pie. El lugar en donde a la seguridad se llega a través de la sabiduría. El lugar en donde lo que uno gana, nadie se lo puede quitar.

Y para que el suelo, el otro, tambalee un poco menos, hemos bajado el precio a 900 euros e incorporado la posibilidad de pagar en seis mensualidades de 150 euros. Porque en 2010 en la ECH, “Contra la crisis, crea”.

LOS TORREZNOS SON LOS TORREZNOS

Difícil definirlos. Ellos se presentan como “una herramienta de comunicación sobre lo social, lo político y las costumbres más arraigadas”. Trabajan desde la realidad más directa, incluida la familiar, traduciendo al lenguaje contemporáneo temas que forman parte de la cotidianeidad más absoluta.

Los Torreznos, como tales, se crearon en el 2000 y sus integrantes son Rafael Lamata y Jaime Vallaure. Su obra se desarrolla a través de diversos formatos: performance, arte de acción, vídeo, piezas sonoras, talleres de carácter formativo y conferencias. Deben su nombre a ese alimento que se toma como aperitivo –algo agradable y en cierta medida intrascendente– pero que deja un fuerte sabor en la garganta y el estómago.


LOS OBREROS DE LA CREACIÓN

El seminario está dirigido a todos aquellos que buscan crear a través del arte –con palabras, con silencios, con imágenes, con presencia, con la voz, con el cuerpo, con objetos, con movimientos–. A aquellos que están deseosos de experimentar nuevas formas de aprender. A aquellos que se sienten con una actitud especial ante el conocimiento. A aquellos que confían en las propuestas innovadoras de la ECH.


¿QUIERES EMPEZAR A CONOCERLOS?

http://www.lostorreznos.es/

http://www.youtube.com/watch?v=40cs43_pJxU&NR=1s

http://www.youtube.com/watch?v=s6JDv0–W8_I

http://www.youtube.com/watch?v=XtGQm99dH_Q&feature=related

 

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Tue, 29 Dec 2009 00:00:00 +0100
Carta de Navidad http://www.ech.es/actividades/detalle/59/carta-de-navidad/ "Carta de Navidad (digamos), aprovechando el solsticio de invierno, el punto más bajo del sol y su inevitable e inminente ascenso, o sea, a ver si sabemos lo que celebramos.

Lancelot está a punto de cruzar al país del que no se regresa y en el que se encuentra retenida Ginebra, a la que no conoce (aspecto que no merma en absoluto su pasión amorosa, más bien le añade fervor). El viaje se vislumbra tan arriesgado como imposible. Y el País de Gorre se presenta como una metonimia del mundo de los muertos.


El soberbio caballero observa un extraño recinto, por el que se interesa. Le acompaña al lugar un monje anciano y le indica que se hallan en el Cementerio Futuro. Escrito en cada lápida consta la identidad de todos los caballeros que van a morir. Se detienen ante una tumba sin nombre en la que una inscripción informa de que el caballero que mueva la losa será su inquilino, y también el que hará regresar a la tierra a los prisioneros de las profundidades. El monje le advierte de que la losa es tan pesada que ni diez forzudos serían capaces de moverla. Pero Lancelot la levanta como si nada, y descubre su tumba a la vez que se revela su destino.
A partir de ese momento se inicia el viaje imposible. El caballero cruza el Puente de la Espada -a punto está de caer al río del olvido- y rescata a Ginebra (que muestra su más femenina indiferencia al héroe salvador).
Contemplación de la muerte e inicio del camino: ése parece ser el mensaje de la funeral visita. ¿Es que Lancelot no se había enfrentado ya antes a la muerte a través de incansables combates y asechanzas? Quizá, no. Ciertamente se había jugado la vida página tras página, pero como se la juega un demente, obsesionado por su empresa, tan falto de estima por sí mismo que ni siquiera se atreve a decir su nombre (que no se pronuncia hasta más allá del verso 3000), con el sentimiento de una humillación tan honda que la muerte sólo puede significar un descanso del piélago de calamidades que le asaltan. En realidad, toda su atención está concentrada en las miserias de la propia existencia, que se le vuelve carga y pesar, y por tanto vacía. Los golpes que asesta a los adversarios espera recibirlos él mismo, con la misma furia y ceguera de sentido. Su vida no vale nada y, en consecuencia, tampoco su pérdida. Así es el héroe.
Pero ahora se le ofrece un horizonte distinto: la amada está casi a la vista y los peligros del trayecto que va a emprender no son como los anteriores. Para llegar al País de Gorre y combatir allí se precisa cierta clase de consciencia: los caballeros mueren, la humanidad muere, hay un mundo de almas prisioneras, y una eternidad que envuelve todo eso en algo superior a la propia mortalidad. Los héroes desesperados y encerrados en su personal angustia ahí no sirven, son seres desarmados… Y des-almados. Sólo el alma entra en el país de las almas, y Lancelot ha de encontrar la suya para hacer el camino. De modo que está obligado a contemplar la muerte -no sólo la suya- y tomar conciencia del sentido que recorre la vida (para poder realizar el recorrido del viaje). Y ha de decir su nombre, esa propiedad precaria, esa señal de lo efímero que termina descansando en las losas mientras el alma se abisma en el Tártaro.
La escena de Lancelot en el Cementerio Futuro se comunica con otra bastante más antigua: la de Ulises, exhortado por la majestuosa Circe a que viaje al Hades para interpelar al adivino Tiresias, si es que quiere regresar a Ítaca.
Llegado al “pueblo de los difuntos”, y siguiendo las instrucciones que Circe le ha dado, el héroe griego cava un hoyo y hace su libación en honor de los muertos con hidromiel, vino y agua. Luego, sacrifica una oveja y un carnero encima del hoyo y deja que escurra la sangre. Enseguida hacen su aparición los muertos innumerables atraídos por la degollina del sacrificio, correlato del dolor y los males que en vida padecieron los que ya son sólo sombras angustiadas. Y Ulises encuentra a Tiresias, pero lo cierto es que el antiguo hermafrodita no dispone de ningún mapa y la información que suministra es más bien de tipo precautorio: lo que debe hacer y no hacer en caso de toparse con esto y aquello. Por lo demás, y en resumen, “buscas la dulce vuelta, preclaro Ulises, y un dios te la hará difícil”.
Exceptuando este oráculo, poco más se saca en limpio de la entrevista con Tiresias. De hecho, todos los compañeros de Ulises morirán en el viaje de regreso y él mismo se salvará por los pelos, incluso ya arribado a Ítaca.
¿Para qué viajó realmente Ulises al mundo de los muertos? Desde luego, para cumplir con el mandato de la diosa que lo había acogido (lecho incluido) tras dramáticas peripecias que lo dejaron más desorientado de lo que estaba. Ese camino de desesperación, como el de Lancelot, no conducía a parte alguna. Sin duda, ambos héroes habían demostrado su pericia y su eficiencia –uno con las armas y el otro con la inteligencia-, pero esos recursos para encontrar o emprender el camino que buscaban ya no eran bastantes. Esas habilidades estaban demasiado apegadas a este mundo, eran demasiado humanas como para enfrentarse al misterio que encerraba el trayecto hacia su destino: el verdadero amor, la patria añorada. Tanto Ginebra como Ítaca están situadas en otro plano. Ginebra habita un mundo regido por leyes cuya finalidad es oscura, metafísica; Ítaca es un fantasma melancólico en la mente del guerrero que la abandonó al menos veinte años atrás: ¿adónde cree que va a volver? Ni la belicosa destreza de uno, ni los ardides del otro conservan su utilidad para afrontar la paradoja que les reserva el ultramundo o el mundo cambiante de la temporalidad de las cosas. Por tanto, han de transformarse y esa transformación asume en los dos casos la forma de una consciencia de algo mortal, representado por ese viaje al más allá. Y de nuevo, no se refiere tanto al trance propio en su recortada individualidad como de la constatación de una fuerza universal que abraza lo existente y a la que no se puede retar. Así, los dos grandes retadores que han sorteado cuantos obstáculos han salido a su paso ceden y aceptan que hay un reñidor que les supera. Sólo mediante esta rendición, aportada por una visión inapelable, las fuerzas que estaban a punto de extinguirse se renuevan y la desesperación que consumía ya a los héroes se muda en esperanza. Pero ahora son otros, porque su guerra ya no es de este mundo y porque ellos ya no pueden volver a ser los mismos.
Ciertamente, los que eran han muerto en el camino y gracias a que han muerto alcanzarán su objetivo, sin desolación, pero también sin gloria. El relato de Lancelot como el de Ulises culmina sin apoteosis. La narración de Homero termina con una advertencia de Atenea para que Ulises pare en el combate. Así de tenue. Lancelot se limita a desatar las cintas del yelmo de Meleagante y a cortarle la cabeza, dejando el júbilo a los otros y para sí un corazón melancólicamente sosegado. Qué diferente del éxtasis y de la fama que buscaban al partir.
Con un viaje al Hades nació también la filosofía occidental, ésa que cuanto más ha presumido después de claridad y de certeza, más enredada se ha vuelto (y más inane). A finales del siglo VI antes de nuestra era, un griego de Elea cuenta en un poema que dos deidades femeninas lo han trasportado en un carro a los infiernos, reino del Hades y del Tártaro, lugar que incluso los dioses temen visitar, y que allí ha encontrado a la diosa sin nombre que le muestra la Realidad. La Realidad habita en la Morada de la Noche, de la que salen los caminos de la Oscuridad y del Día. Más tarde, la diosa le dice: “Ahora voy a engañarte”, y le enseña la realidad en la que él cree vivir.
El poema es difícil, no evita la contradicción ni la aporía y parece reproducir un universo atravesado por la oscuridad, bajo cuyo mandato las cosas se elevan a la existencia. El texto rechaza, como no podía ser de otra manera, cualquier luz analítica, cualquier interpretación literal o lógica. Si algo llega a saberse en concreto es que la luz nace de la oscuridad, y que la oscuridad resulta obligatoria. De hecho, esas inciertas deidades han venido a buscar al kouros, al joven iniciado, al mundo de la luz para llevarlo al de la noche, donde reside la sabiduría, donde no hay engaño. Y donde, por supuesto, reina la muerte.
Ya regresado a su país de la superficie, vemos a este hombre convertido en sacerdote de Apolo Oulios: oulios, el destructor, el cruel, pero también el que sana, el curador. En otras palabras: un destructor que sana, un sanador que destruye. Quizá un reflejo de la propia experiencia del viajero, que para convertirse en lo que es ha tenido que destruirse, morir, y luego renacer. Muerto y renacido consciente y voluntariamente, el joven ha vuelto sabio y esa sabiduría es intensamente eficaz, porque sana.
¿Y de qué cura esa sabiduría que ha obtenido? De todo: de los males del alma y del cuerpo. No, no es sólo un sacerdote de almas, alguien que usa las palabras o los ritos para calmar el espíritu, para apaciguar el dolor de la conciencia. Es alguien que también cura el cuerpo, suponiendo que alma y cuerpo sean tan distintos como nosotros suponemos ahora, en esta edad clínica y anatómica.
Y así nos encontramos con que el nuevo hombre, el sacerdote, es physikos, alguien que se ocupa de los principios de la existencia y procura la salud yendo más lejos de lo que alcanzan los meros sentidos; es phôlarchos, el que cuida de la guarida en la que se refugian los sueños, los sueños que resuelven los conflictos, que redimen de la pena; es iatromantis, pues cura mediante la profecía, adivinando el presente, siempre más retorcido que el futuro; es un poeta y su oimê (esa palabra que es canto y camino) es sensible, embargador, deshace los nudos del pensamiento; y es un hêrôs ktistês, un héroe fundador, el que funda el tiempo y las leyes que rigen a pesar del tiempo.
Platón y Sócrates se erigieron en discípulos suyos, aunque no llegaron a conocerle. Pero los encontramos conversando con él en el diálogo llamado “Parménides”, tratando de desbancar al legítimo heredero del eleata, el paradójico Zenón. Puede que la filosofía platónica tratase únicamente de atraer al maestro a una mayor claridad, pero es indudable que después de ella se redujo a Parménides a lo que no era, pues su palabra sensible y su amor a la sabiduría se arrojaron a unos tiempos míticos, mágicos y primitivos, separados por un telón de acero de la mentalidad cuantitativa y de la razón demostrativa que a continuación tiranizaron la mente hasta nuestros días, luminosamente impotentes (y con frecuencia perversos) para las cosas de esta vida.
¿Qué les pasó a todos ellos -Lancelot, Ulises, Parménides- en ese viaje al inframundo? No podemos saberlo a ciencia cierta, y acaso ni haga falta. Da la impresión de que vieron lo que antes no veían, velado probablemente por una alta consideración de lo que eran o de lo que pretendían. Sabemos, en cambio, que murieron de alguna manera y que se revistieron de un ser distinto para volver a la vida. Tal vez, se les hizo presente sencillamente algo que habían olvidado y que ese algo los atravesó para siempre, conduciéndoles adonde querían y no podían llegar. Ante la visión de la precariedad mortal, parece que se volvieron fuertes, sólidos, seguros. No es una paradoja: sólo los falsos consuelos, la confianza desmedida en las propias fuerzas y en que controlamos nuestro mundo nos vuelven frágiles. Todos ellos se creían, desde luego, cimas de la potencia y del valor humanos (sólo Parménides, al entregarse a los designios de las deidades y subir al carro voluntariamente parece saber que algo le falta; quizá los otros lo sabían también, aunque más secretamente).
Puede que se vieran a sí mismos en el futuro y que ese futuro encarnara en el presente obligándoles a distinguir entre el camino verdadero y los falsos caminos, entre el valor que ellos concedían a las cosas y el que en realidad tenían. Nada especialmente dramático, nada especialmente digno de mención, y acaso por eso no lo mencionen.
¿Es que hay algo que mencionar? El niño muere para convertirse en joven y el joven para convertirse en adulto, el adulto en anciano. Una separación, un abandono, un fallecimiento, un cambio de rumbo laboral, un traslado a otro país con otra lengua y costumbres, un error o un cálculo mal hecho nos hacen desembocar en alguna especie de muerte, y en ello revivimos o desaparecemos. La biografía de cualquiera está llena de defunciones y no son precisamente pequeñas. Muchas veces, las personas eligen el aniquilamiento definitivo, la fuga de este mundo antes que aguantar esos sucedáneos de mortalidad que resultan más insoportables que largarse al otro mundo. La vida puede dar más miedo que su cese.
Quizá estos héroes se limitaron a recordar algo que olvidaron (siendo el olvido otra de las muertes verdaderas). Aprender es recordar, escribió Platón. Suena como un acertijo, pero es posible que sea literal.
Adquirieron consciencia…, tal vez no hubo nada más. Tomar conciencia de algo pertenece al género de ampliación de la experiencia, empuja los límites personales un poco más allá (o un mucho, dependiendo del objeto). Hay una metamorfosis que adopta la intensidad y el tamaño de la cosa sobre la que recae la nueva atención. Una metamorfosis y una puesta en marcha.
Nos echamos a andar. Y lo hacemos en la dirección de lo que nos ha alterado y modificado. Aunque la experiencia en concreto sea grandiosa, magnífica, al final no hay epifanía, bendición, ni trofeo..., sólo se trataba de dirección. Posiblemente, todo el asunto no pase de lanzar una mirada oblicua, trasera, distraída, a cosas que en ese momento no comprendemos, a la vez que descubrimos que no hay necesidad alguna de comprender: el esfuerzo ha consistido en algo tan sencillo como no apartar los ojos.
A Lancelot, a Ulises, a Parménides la experiencia quizá no los sacudió tanto como estamos dispuestos a imaginar y puede que todo tuviera que ver con un simple giro de cabeza. Entonces se abrió ante ellos un camino que desconocían –no especialmente luminoso ni cargado de resolución- y que con su conciencia y fuerzas anteriores no hubieran podido emprender. Ni llegar hasta el final. Aunque llegar, de pronto, ya no era importante.
En realidad, cuando alcanzaron las metas con las que habían soñado parecieron desinteresarse, y lanzar, en cambio, una mirada hacia atrás, hacia el camino recorrido, llena de agradecimiento y de una extraña ternura por sí mismos. Uno se echó a vagar apaciblemente en busca de otros reinos, otro se quedó en casa, y el tercero se puso a guardar los sueños dolientes de la gente. En eso paró todo."

Alejandro Gándara

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Wed, 23 Dec 2009 00:00:00 +0100
Rafael Lamata y Jaime Vallaure, Los Torreznos, 'en bandeja' http://www.ech.es/actividades/detalle/58/rafael-lamata-y-jaime-vallaure-los-torreznos-en-bandeja/ Martes 20, a las 20.00 horas

Gratis hasta completar aforo

 

 

 

La ECH inaugura con 'Los Torreznos' -dúo dedicado al arte de acctión/performance y la videocreación- su ciclo ‘Delicatessen’. Hemos bautizado así este ciclo porque vamos a servirte los mejores bocados del panorama cultural en bandeja. Los escritores, las películas, los artistas, los publicistas, los músicos, los filósofos, las canciones… que la ECH considera imprescindibles para la salud, el desarrollo y la felicidad de todo ser humano. Las delicatessen de la ECH son, en definitiva, exquisitos alimentos para el alma.

Por qué tienes que conocer a ‘Los Torreznos’
Porque son un dúo de exploración conceptual en el terreno social, político y de las costumbres más arraigadas. Porque su punto de partida es la realidad más directa, incluida la familiar. Y porque serás mejor después de conocerlos.
Además, cada vez es más difícil verlos ‘en casa’. Hasta ahora has podido ver su obra en el IVAM (Valencia), en la Casa Encendida (Madrid), en el Círculo de Bellas Artes (Madrid), en la sala CIB (Madrid), en La Fábrica (Madrid), en el Centro de arte Santa Mónica (Barcelona)… Pero cada vez se mueven más y hay que ir más lejos para encontrarlos. La Bienal de Venecia, Québec (Canadá), Essen (Alemania) y Rusia han sido algunos de sus últimos destinos.

Por qué vienen Los Torreznos a la ECH
Porque un grupo de profesores se topó con su obra en la Bienal de Venecia de 2007 y desde entonces no hemos dejado de acosarlos y perseguirlos para hacer cosas juntos. Porque ya hemos hecho alguna que otra que no ha salido del todo mal y porque a ellos también les caemos bien.

Qué van a contar Los Torreznos en la ECH
Para que conozcas su trabajo, lo primero que se hará será visionar dos trabajos de videoperformance. En concreto "Política exterior" y "Border Crossing Esercises".
Cuando ya sepas quiénes son y de qué van, los artistas comentarán contigo estos trabajos. Podrás preguntar, meter el dedo en las llagas que hubiere y quedarte con ganas de más.
Si te quedas con ganas de mucho más, no te preocupes, porque Los Torreznos van a impartir un seminario entero de videocreación en la ECH y podrás volver a verlos y seguir aprendiendo con ellos.
Después de mirar, pensar, crecer y alimentar el alma en general, nos tomaremos un buen vino antes de irnos a casa.

Quién puede venir
Quien quiera hasta completar aforo. El espacio es gratis, pero no ilimitado. Aunque apretaditos esperamos entrar todos.

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Wed, 14 Oct 2009 23:00:00 +0100
Beca Junior ECH-Ministerio http://www.ech.es/actividades/detalle/55/beca-junior-ech-ministerio/ Dónde:
En la sede de la ECH. C/ del Oria, 13, 28002, Madrid.

Cuándo:
Todos los viernes, de 18:00 a 21:00 horas. El curso comienza el 16 de octubre de 2009 y termina el 18 de diciembre de 2009.

Cuánto:
Los estudiantes seleccionados dispondrán de una beca que cubre todos los gastos del curso.

Con quién:
-    Alejandro Gándara. Escritor. Premio Nadal y Herralde de novela y premio Anagrama de ensayo.
Coordinadores:
-    José Luis Corrales. Autor de “Líneas de voz. Prácticas de escritura creativa para jóvenes” (Akal).
-    Tomás Blanco. Profesor de Creación Literaria.
-    María Sendagorta. Escritora, autora del libro de relatos “Paredes y Parientes”.Profesora de Relato Breve.
-    Nuria Labari. Escritora. VII Premio Caja Madrid de narrativa. Profesora de Creación Literaria y Periodismo Digital.
-    Jesús Rasines. Profesor de Taller de Sentidos y de Imagen Publicitaria.

Qué vas a conseguir:
Estimular la imaginación creadora para configurar una mirada y un pensamiento críticos.
Descubrir y potenciar los propios temas de interés en torno a los que trabajar creativamente.
Adquirir los recursos técnicos necesarios para crear una narración.
Disponer de un espacio común en el que compartir y desarrollar inquietudes literarias, artísticas y vitales.

Materias:
Prácticas de escritura narrativa.
Técnicas de la imaginación.
Prácticas de investigación.
Relato breve.
Interpretación de textos.
Taller de Sentidos.

Programa:

16 de octubre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Representación.
    Tomás Blanco.

    Técnicas de la Imaginación. Personaje.
    Nuria Labari.

23 de octubre.
Técnicas de la Imaginación. Creación de imágenes.
    José Luis Corrales.

    Prácticas de Escritura Narrativa. Justificación.
    Tomás blanco.

30 de octubre.
    Técnicas de la Imaginación. Salida (Espías).
    Alejandro Gándara.

6 de noviembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Descripción I.
    Tomás Blanco.

    Relato Breve I.
    María Sendagorta.

13 de noviembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Descripción II.
    Tomás Blanco.
   
    Composición I. (El guardián entre el centeno)
    José Luis Corrales.

20 de noviembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Escritura Colectiva.
    José Luis Corrales.

    Relato Breve II.
    María Sendagorta.

27 de noviembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Punto de Vista I.
    Tomás Blanco.

    Relato Breve III.
    María Sendagorta.

4 de diciembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Punto de Vista II.
    Tomás Blanco.

    Relato Breve IV.
    María Sendagorta.

11 de diciembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Diálogo I.
    Tomás Blanco.

    Taller de Sentidos. Vista.
    Jesús Rasines.
   
18 de diciembre.
    Prácticas de Escritura Narrativa. Diálogo II.
    José Luis Corrales.

    Composición II. (Nunca seré como te quiero).
    Alejandro Gándara.

Cómo conseguir tu plaza:
Sólo tienes que responder a estas preguntas antes del 12 de octubre y enviar tus respuestas a la Escuela Contemporánea de Humanidades.

NOMBRE:
APELLIDOS:
E-MAIL Y TELÉFONO:
EDAD:
INSTITUTO:
¿POR QUÉ QUIERES ESCRIBIR?

Haznos llegar tus respuestas:
Por e-mail: administración@ech.es
Por teléfono: 91 356 97 29
Por correo postal: Escuela Contemporánea de Humanidades, C/ del Oria, 13, 28002, Madrid

Los preseleccionados serán convocados a una entrevista personal tras la que se asignarán las 20 plazas definitivas. Los nombres de los 20 elegidos, que serán informados personalmente, se publicarán en la página web de la ECH (www.ech.es) el 13 de octubre.

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Tue, 01 Sep 2009 23:00:00 +0100
Jóvenes Maestros I http://www.ech.es/actividades/detalle/56/jovenes-maestros-i/ Profesores: Alejandro Gándara, José Luis Corrales, Tomás Blanco, Nuria Labari, Jorge Lago y Jesús Rasines.

Horario: Sábados de 10:00 a 14:00 horas. Del 22 de enero de 2011 al 21 de mayo de 2011.

Precio: 100 € durante los cinco meses que dura el curso. Matrícula gratuita.

Quién puede apuntarse: Cualquier interesado entre 16 y 18 años.

¿Por qué venir? Porque te cambiará la vida.

  

PROGRAMA JÓVENES MAESTROS I

22 de enero
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos. Jesús Rasines.

29 de enero
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Seminario. Alejandro Gándara.
    Relato Breve. Nuria Labari.

 05 de febrero
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Tomás Blanco.
    Taller de Sentidos. Jesús Rasines.

12 de febrero
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Seminario. José Luis Corrales.
    Relato Breve. Nuria Labari.

19 de febrero
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Tomás Blanco.
    Taller de Sentidos. Jesús Rasines.

26 de febrero
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Seminario. José Luis Corrales.
    Relato Breve. Nuria Labari.

05 de marzo
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos. Jesús Rasines.

12 de marzo
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Seminario. José Luis corrales.
    Relato Breve. Nuria Labari.

26 de marzo
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. José Luis Corrales.
    Taller de Sentidos. Jesús Rasines.

2 de abril
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. José Luis Corrales.
    Prácticas de Investigación. Tomás Blanco.

9 de abril
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Alejandro Gándara.
    Seminario. José Luis Corrales.

16 de abril
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Técnicas de la Imaginación. Salida. José Luis Corrales.
    
23 de abril
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Tomás Blanco.
    Seminario. José Luis Corrales.

30 de abril
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Técnicas de la Imaginación. Alejandro Gándara.
    Prácticas de Investigación. José Luis Corrales.    

7 de mayo
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. José Luis Corrales.
    Prácticas de Investigación. José Luis Corrales.

14 de mayo
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Prácticas de Investigación. Alejandro Gándara.
    Técnicas de la Imaginación. Jorge Lago.

21 de mayo
    Prácticas de Escritura Narrativa. Tomás Blanco.
    Composición. Nuria Labari.
    Prácticas de Investigación. Tomás Blanco.

 

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Tue, 01 Sep 2009 23:00:00 +0100
Jóvenes Maestros II http://www.ech.es/actividades/detalle/57/jovenes-maestros-ii/ Profesores: Alejandro Gándara, José Luis Corrales, Tomás Blanco, Nuria Labari, Jorge Lago y Jesús Rasines.

Horario: Sábados de 10:00 a 14:00 horas. Del 16 de octubre de 2010 al 14 de mayo de 2011.

Precio: 100 € durante los ocho meses que dura el curso. Matrícula gratuita.

Quién puede apuntarse: Cualquiera que haya cursado Jóvenes Maestros I o cursos anteriores en la ECH.

¿Por qué venir? Porque te cambiará la vida.

Inscripción: Hasta el 12 de octubre (habrá entrevista personal con los interesados).

 

 PROGRAMA JÓVENES MAESTROS II

Primer Trimestre

16 de octubre
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.
    Técnicas de la Imaginación II. Salida. Nuria Labari.

23 de octubre
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Prácticas de Investigación II. José Luis Corrales.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

 

30 de octubre
    Técnicas de la Imaginación II. José Luis Corrales.
    Composición II. Tomás Blanco.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

06 de noviembre
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

13 de noviembre
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás blanco.

20 de noviembre
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

27 de noviembre
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

04 de diciembre
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

11 de diciembre
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

18 de diciembre
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Taller de Sentidos. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

 

Segundo Trimestre

15 de enero
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

22 de enero
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

29 de enero
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. José Luis Corrales.

05 de febrero
    Seminario II. José Luis Corrales.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

12 de febrero
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. José Luis Corrales.

19 de febrero
    Seminario II. José Luis Corrales.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

26 de febrero
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Taller de Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

05 de marzo
    Seminario II. José Luis Corrales.
    Relato Breve Avanzado. Nuria Labari.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

12 de marzo
    Seminario II. José Luis Corrales.
    Sentidos II. Jesús Rasines.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

 

Tercer Trimestre

26 de marzo
    Seminario II. José Luis Corrales.
    Técnicas de la Imaginación II. Tomás Blanco.
    Novela Contemporánea. José Luis Corrales.

2 de abril
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.
    
9 de abril
    Técnicas de la Imaginación II. Jorge Lago.
    Retórica y Argumentación. Jorge Lago.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

16 de abril
    Composición II. Alejandro Gándara.
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

23 de abril
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Prácticas de Investigación. José  Luis Corrales.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

30 de abril
    Prácticas de Investigación II. Jorge Lago.
    Composición II. Jorge Lago.
    Novela Contemporánea. Tomás blanco.

7 de mayo
    Seminario II. Alejandro Gándara.
    Técnicas de la Imaginación II. Jorge Lago.
    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

14 de mayo
    Composición II. Nuria Labari.
    Seminario II. Alejandro Gándara.

 


    Novela Contemporánea. Tomás Blanco.

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Tue, 01 Sep 2009 23:00:00 +0100