Los jóvenes y la creación literaria
La creación literaria y la escritura no representan una habilidad más en la educación de los jóvenes: son la manera en que se vuelven capaces de contar el relato de su vida, el que les dota de identidad; la manera en que aprenden a escuchar el relato de los otros y, sencillamente, a escuchar; la manera en que se sienten en compañía de semejantes y de distintos: de su tiempo o de otro tiempo, de su edad o de otra edad, de sus ideas o de otras ideas; la manera en que aceptan su soledad y aprenden a estar solos, sin gregarismo y sin ayuda de desencadenantes artificiales; la manera en que ejercitan su capacidad de pensar y de debatir, pues sin lenguaje y sólo con estímulos audiovisuales se predisponen a un comportamiento por impulsos, en el que las consecuencias son siempre impredecibles; la manera en que aprenden que hay otras cosas en otras partes y que su mundo no se acaba en el conocido, cargando de impotencia y desesperanza los sentimientos de la vida; la manera en que aprenden a expresarse y sacar afuera aquello que les parece que es sólo suyo y que nadie puede entender; en suma, la manera en que consiguen relacionar su intimidad con la de los otros, su conducta con la ajena, sus valores con los extraños, la vida privada con la vida en comunidad.